Lunes
- Lic. Angela Basanisi
- 30 ene 2022
- 2 min de lectura
Lunes. El día de los mandatos y las expectativas.
El día de los “hay que”: empezar la dieta, arrancar con cierta energía, planificar mi semana, tener claro lo que voy a hacer, volver al trabajo con ganas, reunir mil anécdotas del finde y si empiezo algo es hoy el mejor día.
¿Cómo nos llevamos con las expectativas? ¿Nos hacen mal? ¿Nos hacen bien? Tener metas a alcanzar nos ayuda a direccionar nuestras intenciones, nuestras ganas, acciones e ideas. Lo que convierte a eso en un problema o en algo conflictivo o poco saludable es cuando se transforma en un mandato, en un deber hacer que nos aleja de nuestro ser genuino, de nuestra esencia, e interrumpe nuestro poder responsable sobre el camino que elegimos andar. Y así nos pasa con la vida en general: tengo que aprobar la materia y con más de 7, tengo que hacer varias actividades en el día, debería estudiar de cierta manera, tengo que recibirme después de tantos años, debería trabajar tantas horas, tengo que ser de cierta forma, tengo que, tengo que... ¿Y qué pasa con el quiero? ¿Qué pasa con el siento? ¿Qué pasa con el puedo?
El lunes que hoy me propongo es un rompimiento de lo establecido, de las expectativas limitantes, del no recibimiento al error, del no animarse a avanzar.
¿Cómo fluir si todo lo que hago y pienso responde a una estrategia y a un camino que otros dicen o yo misma me digo que debo cumplir?
El lunes del que hablo no es solamente el día. Es esa actitud, esas creencias, esa búsqueda de control con la que pretendemos asegurar el éxito.
El lunes del que estoy renegando es el camino impuesto y nunca cuestionado. Es el mandato que no deja ser. Es el cuerpo olvidado que solo se reconoce como medio para un fin.
Por eso el lunes que quiero construir hoy es una transformación respetuosa y paciente de todo lo que me limita.
El lunes del que me quiero hacer cargo es ese espacio personal de abrazo interno, de reconocimiento de lo logrado, de mirada amorosa hacia el propio deseo, de descanso y respiración profunda.
En mi lunes se que soy libre y tengo capacidades. Respiro profundo llevando a mi pecho lo que tengo ganas de hacer, recibiendo con amor lo que estoy sintiendo hoy, y libero con el aire los prejuicios y recetas de cómo debería ser y sentir. Cierro los ojos porque se que si conecto con mi propio deseo y búsqueda las ideas para accionar diferente serán más auténticas y realmente cercanas a mí. Llevo una mano a mi pecho para reconfortarme, para sentir mi respiración y recordar que tengo mi propio espacio personal creativo para encontrar el mejor modo de hacer y vivir mi vida.

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