El aire refrescando la propia vida
- Lic. Angela Basanisi
- 19 sept 2021
- 1 min de lectura
El olorcito a fuego de algún vecino, el frío ese que te congela las manos y la nariz pero abrigados el resto del cuerpo está bien, el ruidito de que alguien de la familia está cocinando, lo que se puede y con lo que hay, ruedas, lonas y tierra cerca, la inmensidad del cielo como techo, el silencio de otros vecinos que ya cenan o duermen, las patas sobre el suelo de algún perrito dando vueltas, el cansancio que avecina para acompañar una noche de sueño entre frazadas y medias calentitas. Eso siento hoy, y estoy acá en casa. Todo eso me lleva a los días de camping con mi familia, en mi infancia. Quizás sea ese recuerdo cargado de emociones y nostalgia de la linda lo que me hace sentir agradecida y contenta hoy. Quizás sea que esas sensaciones son las que siempre me abrigaron y de algún modo las iré buscando y resignificando, con otras caras, otros espacios, otros tiempos. Es mi alma la que se enternece con la nariz fría, la comida calentita, el abrazo del amor y las medias de algodón. Es mi alma la que encarna en esas cosas el encuentro de hogar, fraterno y amoroso, la sensación de libertad y ensueños, la caricia de la naturaleza y del aire refrescando la propia vida. Gratitud hoy por todo eso.




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